¿Tos seca o con mocos? He ahí la cuestión

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Un clásico de todos los inviernos es: “Tengo tos, ¿qué puedo tomar?” Si alguna vez has ido a la farmacia a por un antitusivo, te habrás dado cuenta que lo que sigue es una batería de preguntas, de las cuales una de ellas suele ser :“¿Es tos seca o tos productiva”. Tos seca, tos productiva, tos bronquial, tos irritativa, tos húmeda…, aunque el Sr. Inistón se empeñe en poner anuncios en la tele, lo cierto es que con tantas denominaciones, no me sorprende que la respuesta a mi pregunta sea, en la mayoría de los casos, una cara interrogante y un “Pues dímelo tú ¡cooooffff, coooooofff!” Llegados a este punto, yo, que además de farmacéutica soy hipocondríaca de profesión, empiezo  a imaginarme un ejército de microbios caminando por el mostrador. Así que para que nunca más nos queden dudas y para que los mostradores de las farmacias del mundo sigan permaneciendo impolutos, ¡vamos al lío!

¿Qué es la tos productiva y la tos seca?

La tos es necesaria. Es un mecanismo reflejo (aunque puede ser provocada) que nos permite despejar de sustancias extrañas y mucosidad las vías respiratorias para mantenerlas abiertas y limpias. El problema no es toser en sí, el problema es que cuando tosemos más de dos o tres veces en una hora probablemente se deba a que existe algún problema, por lo que es muy importante saber:

  • Cuánto tiempo llevas con la tos.
  • Si hay dolor o pitido al toser.
  • Si tienes fiebre o mucosidad “rara”.
  • El tipo de tos.

En función de la presencia o no de flemas,  podemos clasificar la tos en dos tipos:

  • Tos seca: Tos seca, tos improductiva, tos irritativa, tos nerviosa… Es la que no está acompañada de mucosidad. Se debe a la irritación de la mucosa debido a los efectos secundarios de algunos medicamentos, a alergias, contaminación, humo del tabaco, aire acondicionado, el reflujo gastroesofágico o la gripe. La irritación origina más tos, nos pica la garganta, y el problema empieza a agravarse en círculo.
  • Tos productiva: Tos con moco, tos con flemas, tos con expectoración… Es la que está acompañada de mucosidad. Generalmente se debe a algún tipo de infección. Los mocos son una manera que tiene nuestro organismo de evitar que microorganismos patógenos ocupen nuestras vías respiratorias. El problema es que en muchas ocasiones se nos va la mano con eso de defendernos, y la tos es una manera de evitar la acumulación excesiva de los mismos.

¡Ojo! Es importante distinguir bien los tipos de tos, ya que los tratamientos que están indicados para una no sirven para la otra. Una manera de andar por casa para sospechar qué tipo de tos es la que tenemos, es fijarnos de “dónde viene la tos”: si la notamos en el pecho probablemente sea una tos con mucosidad y si la notamos en la garganta podría ser seca.

¿Qué medicamentos hay para la tos seca?

Normalmente los medicamentos usados para este tipo de tos suelen contener dextrometorfano (Cinfatós, Inistón antitusivo, Bisolvón antitusivo) o cloperastina (Flutox). Actúan en la parte del cerebro que es responsable de la tos, impidiendo que se desencadene y eliminándola. Además, la cloperastina relaja los bronquios y tiene cierta acción antihistamínica. Por esta razón son tan efectivos, ya que cortan la tos de raíz desde la primera toma, lo cual es de agradecer por las noches que es cuando empeoran los síntomas y cuando más necesitamos descansar.

En algunos casos, el médico puede recetarnos la famosa (y no precisamente por sus  usos sanitarioscodeína, que funciona de la misma manera que el dextrometorfano, pero tiene efectos sedantes más potentes y además puede causar adicción si se usa durante períodos prolongados. Antes, se usaba bastante a la ligera para tratar la tos de niños y adultos, sin embargo, en la actualidad su uso  ha sido restringido en la población pediátrica.

¿Qué medicamentos hay para la tos con mucosidad?

Este tipo de tos suele empeorar por las mañanas. Se produce cuando se acumula mucha mucosidad espesa durante la noche y al despertar nos cuesta expulsarla. Los medicamentos que hay para este tipo de tos suelen “atacar” esos mocos haciéndolos más fluidos para que sean más fáciles de expectorar: suelen contener carbocisteína (Cinfamucol, Bisolvón mucolítico), acetilcisteína (Flumil) o ambroxol (Mucosan).

Muchas veces, nuestra mayor preocupación es quitarnos la tos de encima cuanto antes porque es el síntoma que más nos incomoda. Sin embargo, usar un jarabe que inhibe la tos si se tiene mucosidad, lo único que hará es cortar la tos de raíz y no dejará expulsar esos mocos, que se quedan “agarrados” en el pecho. Sin embargo, existen presentaciones que combinan dextrometorfano y guaifenesina (Cinfatós expectorante) que nos inhibirá un poco la tos permitiéndonos descansar mejor y, al mismo tiempo, gracias a la guaifenesina podremos expulsar las flemas.

¿Cuándo acudir a la médica?

Aunque en la mayoría de los casos la tos es más molesta que grave, hay varias señales de alarma que nos van a indicar la necesidad de acudir al médico de inmediato:

  • Dificultad y/o dolor al respirar.
  • Asma mal controlada.
  • Ronchas en la cara y sensación de ahogo.
  • Fiebre.
  • Tos y mocos durante más de 10 días. Especialmente, si hemos estado tomando algún medicamento para la tos durante una semana y no nos ha hecho efecto.
  • Niños menores de 2 años y ancianos.
  • Mucosidad verde, maloliente y muy espesa, ya que podrían ser signos de infección.
  • Pitido cuando inhalamos.
  • Expectoración con sangre. 
  • Cansancio y pérdida de peso.

Mi consejo

La tos es necesaria pero es un peñazo: no hay nada más incómodo que un ataque de tos en un momento inoportuno. Por eso, es totalmente lógico que nos queramos deshacer de ella cuanto antes. ¿Qué puedes hacer para llevar mejor los síntomas?

  • Bebe abundante líquido, así ayudarás a hacer el moco más fluido y lo expulsaras con más facilidad. En mi casa de toda la vida se usó la leche templada con miel y el agua templada con miel y limón. No es que tenga demasiada evidencia científica, pero lo cierto es que los líquidos templados reconfortan cuando uno se encuentra para el arrastre, y la miel es maravillosa para la irritación de garganta. En cualquier caso, es importante hidratarse bebiendo de 1,5 a 2 litros diarios de  agua, zumos e infusiones.
  • Puedes chupar caramelos sin azúcar que suavicen la garganta para evitar ese picorcillo incómodo que no te deja parar de toser. Básicamente, los caramelos aumentan la producción de saliva, que ya de por sí, tiene acción protectora de la mucosa. Los hay con mentol y/o eucalipto que dejan fresquita la garganta y alivian el picor; y también con miel, que es demulcente y  protegen de la irritación. 
  • Si la tos no te deja vivir, puedes tomar algún medicamento de los mencionados antes. Siempre debes consultar con un farmacéutico antes de tomar cualquier cosa aunque ya los hayas tomado en otras ocasiones, ya que puedes confundir los síntomas y darles un uso inadecuado.
  • Puedes hacer vahos de vapor de agua con bálsamos como eucalipto. Ayudan a licuar la secreciones pulmonares y las expulsarás con más facilidad.
  • Si eres de los que viven o trabajan con la calefacción (o el aire acondicionado) a tope, te habrás dado cuenta que en estos casos la tos empeora, ya que el ambiente se queda muy seco. Intenta no darles tanta caña y además, pon un humidificador.
  • Realizada lavados nasales con suero fisiológico.
  • No te automediques con antibióticos (que nos conocemos).
  • Olvídate del tabaco. No soy fumadora y sé que es muy fácil hablar, pero lo cierto es que el humo del tabaco empeora mucho los síntomas. Intenta al menos, reducir el consumo.
  • Ventila adecuadamente las habitaciones para librarlas de posibles alérgenos.
  • Duerme con la cabeza un poco elevada usando varias almohadas.
  • Huye de los cambios bruscos de temperatura y de los ambientes cargados.
  • Observa las señales de alerta y acude inmediatamente a un médico si percibes alguna.

 

Y en caso de duda…

Por último, os dejo este vídeo de la Asociación de Pediatras de Atención Primaria de Andalucía. En teoría es para enseñar a los niños de una manera divertida y en forma de rap, unas medidas de higiene básicas para evitar la diseminación de gérmenes al toser o estornudar, pero no está de más que algún adulto le dé un repasito.

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